
¿Fallo de Hardware? ¿Error interno? ¿Catástrofe meteorológica? ¿Ciberataque? ¿Caída de servidores?
Si te suenan estas situaciones, seguramente te preguntes si tu estrategia de continuidad de negocio es capaz de sobrevivir ante ellas.
La ley de Murphy
Apuesto a que cualquier persona conoce o, por lo menos, ha escuchado hablar alguna vez de la Ley de Murphy. Si bien es cierto que, en realidad, Murphy no pronunció exactamente la conocida frase “si algo puede salir mal, saldrá mal” (aquí podríamos abrir un largo paréntesis y llegar al verdadero origen de la frase…). Lo que sí es cierto que ha quedado como un teorema que difícilmente escapa de nuestras vidas.
Y es que, a la hora de planificar, suele tenerse en cuenta el peor de los escenarios, aquel en el que algo no funciona como debería o no se comporta, de la manera que se supone que debería comportarse, o por restricciones de tiempo, algo sucede o no.
Traducido al mundo de IT en las empresas, podemos acordarnos del señor Murphy en varias situaciones:
Internamente, cuando falla:
- Un servidor, discos, switches.
- Cualquier componente hardware de nuestro Centro de Datos.
- También veremos a nuestro amigo Murphy en las situaciones de fallos en la configuración.
- Provocando una pérdida de datos.
- O en situaciones en las que las aplicaciones de negocio pueden verse afectadas y no ofrecer el servicio deseado.